José María Guillén Lladó      
Psicología - Armonización mente-cuerpo

PSICOLOGÍA

La psicología nos ayuda a entender mejor nuestra psique, emociones, pensamientos, conductas, relaciones, conflictos... También puede ayudarnos a mejorar nuestra vida. A optimizar nuestras capacidades. A aumentar nuestra autoestima y autoconfianza. A mejorar cómo nos sentimos interiormente o cómo nos sentimos con los demás. A reducir el estrés, los trastornos mentales y emocionales, sus efectos perjudiciales, el dolor, el sufrimiento... 

La psicología generalista sanitaria tiene su campo de acción en el ámbito de la salud, pudiendo servirse de diferentes técnicas y enfoques psicológicos. Algunas de ellas tienen una vocación claramente terapéutica, como es el caso de la terapia cognitivo-conductual, técnica de referencia en la actualidad. Otras no tienen esa capacidad o función, pero pueden contribuir a mejorar también el bienestar de la persona. Aunque de distinta forma, todas pueden contribuir a prevenir, aliviar o resolver esos problemas de índole psicológica cada vez más habituales en nuestra sociedad actual. Aplicándolas adecuadamente, pueden desvelar los conflictos existentes, ayudar a resolverlos, así como favorecer un estado mental más armónico y equilibrado, procurando un mayor bienestar interno y, en algunos casos, una mejora en la propia salud mental, sin descartar una beneficiosa influencia en trastornos psicosomáticos en caso de que los sufra.

Ello no debe resultar nada extraño, pues la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) define la salud como el estado completo de bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de enfermedad. Esa definición evidencia la importancia y la trascendencia que suponen los factores mentales y sociales en la salud y la enfermedad de las personas.

Entre los distintos enfoques psicológicos encontramos el denominado modelo ecológico o sistémico, que atiende a la globalidad ecológica del ser humano y su entorno, bajo la premisa de que el comportamiento de las personas y el ambiente se influyen mutuamente. Este modelo estudia los cambios de conducta de la persona analizando el proceso de desarrollo del organismo –cuerpo y mente- en su relación e interacción con el entorno y el medio ambiente, tanto físico como social. La familia, los amigos, la escuela, la alimentación, los hábitos de salud, el trabajo, la cultura, las tradiciones, las instituciones, la economía, la calidad ambiental o las relaciones sociales entre otros, son factores que estimulan e intervienen en la formación de valores, habilidades, hábitos de conducta o estados emocionales, y que, en combinación con las características genéticas y constitucionales de cada uno, influyen decisivamente en nuestro desarrollo y evolución vital, en nuestro comportamiento, en quiénes somos, en cómo nos encontramos... Nuestro entorno es capaz de producirnos felicidad o infelicidad, satisfacción o frustración, bienestar o malestar, salud o enfermedad, e incide en nuestro estado de salud física y mental.

Otro modelo, la psicología humanista llamada también existencialista, confía plenamente en el ser humano como un ser potencialmente libre y creativo, poniendo énfasis en la singularidad de cada uno y en el desarrollo de dicha singularidad, confiando en su tendencia innata a la espontaneidad y a la autorrealización. Se basa en la conciencia y la responsabilidad de su experiencia vital, extendiendo y evolucionando de forma armónica y equilibrada su nivel de consciencia, tanto corporal como mental, y cultivando lo emocional, lo intuitivo, lo contemplativo y lo creativo de cada uno.

Permite profundizar en los conflictos personales, tomar consciencia de las dificultades y desarrollar los propios recursos para afrontarlas, ampliando la capacidad de conocerse mejor e integrar las experiencias acumuladas. Se apoya a la persona y se le facilita el reencuentro consigo misma, potenciando sus propios recursos para resolver los conflictos de forma madura, responsable y segura.

La psicología transpersonal es un enfoque que sostiene que el ser humano puede trascender más allá de sí mismo, de su personalidad, de su ego y de su organismo. Sin ser una terapia, puede facilitar la comprensión de los límites que nos rodean, los procesos de aprendizaje y de autorrealización, así como la expansión de la consciencia y su conexión con una realidad más grande y significativa, lo que puede repercutir en una mayor satisfacción y armonía interna, fuente de bienestar y salud. Puede ayudar a personas que buscan algo más profundo, con inquietudes de tipo más espiritual, más trascendente, que desean alcanzar una realización más plena de su potencial humano y el despertar de su consciencia.

El psicólogo Abraham Maslow (1908-1970) contribuyó de forma decisiva a su divulgación. En su famosa "pirámide" nos dice que primero se satisfacen las necesidades básicas de la persona, es decir, las necesidades fisiológicas básicas. Luego las de seguridad, aceptación social y las de autoestima. Una vez satisfechas éstas, se desarrollan necesidades y deseos más elevados, como las necesidades de autorrealización. En mi opinión, la pirámide de Maslow debería tener forma de cono invertido, porque las necesidades más básicas, las que están más abajo, son más materiales y concentradas, por lo que la consciencia de la persona está muy reducida, mientras que cuando va ascendiendo (de forma elíptica) y ampliando su consciencia con necesidades más elevadas y un mayor conocimiento adquirido, ésta se va expandiendo y haciéndose menos material y a la vez más espiritual, fluyendo pensamientos y emociones más sutiles y sensibles. Sin embargo, más allá de cualquier creencia, lo importante es que el crecimiento de la persona se haga sobre una base sana y armónica, resolviendo los conflictos y problemas propios de cada nivel, lo que facilita una evolución más acorde con sus necesidades interiores.

Este arsenal de técnicas psicológicas, y otras más que pongo a tu disposición, aplicadas de forma personalizada y modulada a tus necesidades, pueden aportarte un gran beneficio para tu bienestar físico y mental.

Página anterior: Pedir cita

Página siguiente: Terapia cognitivo-conductual

Cambiar idioma